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La Belleza y Elegancia de una Princesa

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Grace Patricia Kelly nació el 12 de noviembre de 1929 en Filadelfia. Sus padres, John Brendan Kelly y Margaret Majer, eran de origen irlandés y alemán. En solo seis años de carrera artística, fue reconocida por el público, la crítica y alcanzó un rotundo éxito en Hollywood. Su vida parecía salida de un cuento, ya que después de la fama se convirtió en princesa. Pero una trágica muerte cerró su historia. Seguramente, ni la misma Grace imaginaba ese destino, sus ilusiones siempre estaban puestas en la actuación, ella quería brillar en la pantalla grande, interpretar historias, cautivar a miles de espectadores y sentirse admirada. Alcanzó estos objetivos y los superó con creces, pero además, la vida le deparaba otras sorpresas y bondades. Con su belleza y estilo cautivó al príncipe Rainiero III quien en abril de 1956 la convirtió en princesa de Mónaco. El mito popular refiere que Grace Kelly y el príncipe Rainiero se conocieron mientras ella rodaba la película:”Atrapar un Ladrón” en las tierras del principado. Sin embargo, la realidad indica que su relación comenzó poco tiempo después, en el festival de Cannes de 1955. Una vez convertida en princesa, Grace Kelly no perdió su lugar como referente en estilo y belleza sino que por el contrario, lo acrecentó aún más. Fotos en las revistas de todo el mundo la mostraban siempre hermosa y elegante, con un perfil único que hizo que miles de seguidoras intentaran copiarla. Entre sus accesorios favoritos estaban los clásicos anteojos con los que solía ser vista. Grace era tan miope que no alcanzaba a ver a más de tres metros de distancia, no veía a las personas que la saludaban cuando se cruzaban con ella. Otro accesorio, un modelo particular de cartera con el que se identificó  tan fuertemente su figura que llegó a llamarse simplemente » la cartera Kelly »  Era un bolso de mano de una sola asa, ya que la princesa había aparecido en la portada de una revista con ese modelo, disimulando uno de sus embarazos. La empresa Gucci creó un pañuelo de seda en su honor llamado Flora, en referencia al tipo de estampado que ella hizo famoso en la década del sesenta. También se lanzó al mercado un especial modelo de anteojos de sol inspirados en la princesa, reproduciendo ese emblemático estampado en blanco y negro. Después del matrimonio, llegaron rápidamente los hijos: Carolina, Alberto y Estefanía. La situación parecía ideal, su matrimonio y su vida familiar aparentaban ser perfectos y el pueblo monegasco la adoraba. Sin embargo, trascendieron versiones que indican que a la princesa le había costado mucho adaptarse a ese nuevo estilo de vida. Cuando pasaron los años, surgieron otros conflictos, entre las dificultades con Rainiero y las inesperadas rebeldías de sus tres hijos, la princesa llevaba adelante una batalla contra la soledad y se comentaba que intentaba paliar sus males consumiendo alcohol. En septiembre de 1982, manejaba su auto por un camino de cornisa cercano a Mónaco, en una curva el auto cayó por un barranco, junto a ella viajaba su hija Estefanía. El accidente se produjo en la misma curva donde la actriz grabó una escena junto al actor Gary Grant en la película: Atrapar un Ladrón. Frances (Grace Kelly) conduce temerariamente con su convertible azul por unas curvas de la Riviera Francesa para compartir un picnic junto a John Robie (Gary Grant). La princesa fue trasladada al centro hospitalario Princesa Grace donde murió sin haber recuperado el conocimiento. Se tejieron muchas versiones sobre el accidente, falla en los frenos, habría sufrido un accidente cerebrovascular o quien manejaba era su hija Estefanía que en ese entonces tenía 17 años y  con quien iba discutiendo. Su cuerpo descansa hoy en la catedral de San Nicolás, junto al de su marido, el príncipe Rainiero, que falleció en 2005. El recuerdo de Grace Kelly aún hoy se mantiene vivo, ella sigue siendo un ícono indiscutido de belleza y elegancia.

Colaboración: Agustín Eduardo Maisterra

 

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